22 enero 2006

RIESGOS
DEL CABLEADO SUBTERRÁNEO Y AÉREO

por el
Dr. Raúl A. Montenegro, Biólogo
Profesor Titular de Biología Evolutiva Humana, de la Universidad Nacional de Córdoba
Presidente de FUNAM
Premio Nobel Alternativo (2004)

En varias oportunidades hemos expresado que ciertas decisiones pueden parecer visualmente correctas y de supuesto menor riesgo, pero realmente peligrosas en términos de salud. Éste es el caso de los tendidos eléctricos subterráneos.

El mejor método “no tecnológico” para protegerse de la radiación no ionizante de baja frecuencia (50/60 Hz) es la distancia entre cables y personas, y el mejor método “tecnológico” para disminuir los campos magnéticos en tendidos de media tensión (13,2 kV) es el trenzado (cuya electrogeometría reduce espectacularmente el campo magnético).

Si se enterrasen todas las líneas de media (13,2 kV) y alta tensión (132 kV y más) el impacto sanitario en vastos sectores de población podría ser muy alto, en particular si se registran en barrios con viviendas de baja altura (1-2 plantas). El riesgo se debe a que los cables nunca se entierran más allá del metro o metro y medio de profundidad (por los costos), y a que el suelo no afecta el pasaje del campo magnético (aunque sí el del campo eléctrico, medido en V/m, que sanitariamente no nos preocupa tanto). En general el cableado subterráneo acerca el campo magnético a las personas. Ésto se puede comprobar fácilmente en Ezpeleta, donde hay tendidos subterráneos. Allí medimos valores muy altos de campos magnéticos en un lugar donde usualmente juegan niños. En ese lugar se combinan los tendidos subterráneos y aéreos. En el centro de la calle el máximo valor que registramos fue 2,46 uT y el mínimo 2,30 uT. El uT o Microtesla es una unidad de medición de la densidad de flujo magnético.

El debate no es por cierto entre “cableado subterráneo igual a menor riesgo” y “cableado aéreo igual a mayor riesgo”, o al revés. Se trata de aplicar la lógica y el razonamiento, tendido por tendido. Si el cableado aéreo garantiza mayor distancia entre su eje y la persona más próxima, y ésta recibe menos de 0,3 uT, ésta es una buena solución. Si el tendido de media tensión se hace con trenzado y se entierra lo suficiente como para que la persona más próxima reciba menos de 0,3 uT, ésta también es una buena solución. La clave es garantizar un mínimo campo magnético para las personas expuestas, no el hecho de que las líneas sean aéreas o subterráneas.

No es cierto que todo cableado subterráneo sea inofensivo. Hemos visto que en algunos planteos vecinales se solicita al mismo tiempo la erradicación de los PCBs y que se haga tendido subterráneo. Se trata de un planteo incorrecto. Una cosa son los PCBs y otra muy distinta los campos magnéticos. Los PCBs son una familia de 209 substancias químicas cloradas, llamadas congéneres cuyo uso debe erradicarse incluso a concentraciones inferiores a 50 ppm (valor permitido en Argentina). PCBs y derivados se hallan en los aceites refrigerantes de los transformadores, y también en el gel de sílice azul de los desecadores (incomprensiblemente ignorado por autoridades y vecinos). Pero el tema del cableado es algo totalmente distinto. Tendidos eléctricos y transformadores, ambos aéreos o subterráneos, generan campos electromagnéticos. Hasta se olvida que los transformadores subterráneos también son peligrosos, ¡y no solamente por sus PCBs!

La lucha no debe centrarse en que los cables “deben ser” subterráneos o aéreos, sino en la necesidad de que las personas expuestas reciban menos de 0,3 microtesla de campo magnético en sus viviendas. Lo que cuenta es la dosis recibida por la persona expuesta, no sólo el tipo de tendido. Más aún, la verdadera lucha consiste en lograr:
(a) Que se cambie la obsoleta Resolución n° 77/98 del Ministerio de Economía, pues permite la aberrante cantidad de 25 uT de campo magnético. Lo más lógico sería una cifra de 0,3 uT,
(b) Que la distancia entre tendidos eléctricos y personas, y entre transformadores y personas sea tal que reciban dosis siempre inferiores a 0,3 uT, y
(c) Que el tendido eléctrico de media tensión sea trenzado, lo que reduce su campo magnético, aunque sea más caro.

El actual estándar magnético permitido en Argentina es casi 84 veces más alto que el estándar precautorio de 0,3 uT. En Suiza el estándar legal es de 1 uT, ésto es 25 veces más bajo que el de Argentina. Y que nosotros sepamos, el organismo de los suizos es idéntico al de los argentinos.

No es la primera vez que llamamos la atención sobre este punto. No le hagamos el juego a las empresas que se beneficiarían con una gigantesca obra de enterramiento de cables, ni a las empresas eléctricas para las cuales un campo magnético de 25 microtesla “es inofensivo” (y legal).

Lo que debemos asegurar es que los tendidos de cualquier tipo, aéreo o subterráneo, no generen en los hogares un campo magnético superior a 0,3 microtesla. Recordemos que cuando los campos magnéticos son iguales o superiores a 0,3-0,4 uT la probabilidad de leucemia infantil aumenta en 1,7-2,0 veces (Greenland y otros, 2000; Ahlbom y otros, 2000). Entretanto los niños que juegan en la tranquila calle Río Salado de Ezpeleta, entre Padre Bruzzone y Laguardala, seguirán recibiendo una dosis 10 veces superior al estándar precautorio de 0,3 uT.

Dr. Raúl A. Montenegro, Biólogo
Presidente de FUNAM (Fundación para la Defensa del Ambiente)
Casilla de Correo 83, Correo Central, (5000) Córdoba, Argentina
Tel. (351) 469-0282 (FUNAM)
Fax (351) 452-0260 y 455-7710
e-mail:
montenegro@funam.org.ar
web: www.funam.org.ar
FUNAM es una ONG fundada en 1982. Tiene status consultivo en ECOSOC y CSD (Naciones Unidas, Nueva York). FUNAM es Premio Global 500 de Naciones Unidas (1987).